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Crítica de Déjame Salir del director Jordan Peele

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La escalofriante película de terror Déjame Salir supone el prometedor debut en la dirección de Jordan Peele. Sus anteriores trabajos están relacionados con el mundo de la televisión, tanto en la serie cómica Key & Peele, donde formaba pareja artística con el actor Keegan-Michael Key, como en el programa de humor MADtv, donde era parte del elenco con sus divertidos sketches. La historia de un joven afroamericano (Daniel Kaluuya) invitado a la casa de su novia (Allison Williams), que descubre como todo se debe a un motivo muy siniestro, es una divertida y aterradora sátira con momentos muy graciosos a partes iguales con otros verdaderamente terroríficos. Estreno el 19 de Mayo.



Déjame Salir

Sinopsis: Para Chris (Daniel Kaluuya, Sicario) y su novia Rose (Allison Williams, la serie Girls) ha llegado el momento de conocer a los futuros suegros, y ella le invita a pasar un fin de semana en el campo con Missy (Catherine Keener, Capitán Phillips) y Dean (Bradley Whitford, La Cabaña en el Bosque).
Al principio, Chris piensa que el comportamiento “demasiado” complaciente de los padres se debe a su nerviosismo por la relación interracial de su hija, pero a medida que pasan las horas, una serie de descubrimientos cada vez más inquietantes le llevan a una verdad inimaginable.



En un principio pudiera parecer extraño que alguien proveniente del mundo de la comedia realice su debut como realizador en un género aparentemente tan diferente como el del terror. Sin embargo, no nos debería resultar extraño, si tenemos en cuenta que la fuerza de ambos géneros, ha sido utilizada a lo largo de la historia del cine como un ingenioso vehículo para realizar alguna reivindicación o crítica social. Y si además conocemos que los anteriores trabajos de Jordan Peele, están basados en su original y peculiar sentido del humor satírico, muy críticos con la sociedad americana, referidos fundamentalmente a las relaciones raciales en Estados Unidos, en Déjame Salir se aferra a ese misma estructura; solo que esta vez, en lugar de crear risas incómodas, el racismo se convierte en el principal protagonista, centro de atención y en una patata caliente que siempre se ha intentado evitar en Estados Unidos.

Es obvio que Jordan Peele es un aficionado al cine de terror y por ello la película está repleta de homenajes a clásicos del género. La espeluznante escena inicial, con un joven negro (Lakeith Stanfield) perdido en un barrio suburbano por la noche y acosado por un coche blanco que lo sigue nos recuerda a la amenaza constante del coche de Michael Myers en La Noche de Halloween de John Carpenter. Este prólogo resulta curioso, rompe con ciertos estereotipos y nos dará pistas de lo que vendrá después, porque donde deambula intimidado, desorientado y atemorizado este joven de color, se aleja del concepto de barrio peligroso tipo Harlem o el Bronx tan visto en las películas y que tenemos todos en la mente, ya que se trata de un acomodado barrio de mayoría blanca.

Otra películas que nos viene a propósito y de manera irremediable a la cabeza por el ambiente y la atmósfera generada es La semilla del diablo (1968) de Roman Polanski. También, existen claras alusiones a dos clásicos del género como son La Invasión de los Ladrones de Cuerpos (1956) de Don Siegel y a Las Esposas de Stepford (1975) de Bryan Forbes, en donde el personaje principal se siente intimidado al notar como poco a poco las personas de su alrededor empiezan a sufrir una ligera transformación. En la primera, las personas se replican en forma de vainas alienígenas, y en la segunda las mujeres de una pequeña comunidad se convierten en amas de casa dóciles y serviles. Ambas películas mostraron el terror por determinados hechos producidos en sus respectivas épocas. La Invasión de los Ladrones de Cuerpos reflejó el miedo existente en la sociedad a una posible invasión del comunismo en el mundo y por contrapartida, mostró la angustia y el temor provocado por el Marcartismo con la caza de brujas. Y en Las Esposas de Stepford se respondía a los temores de una sociedad patriarcal por la llegada a principios de los años 70 del feminismo y a un movimiento de la mujer muy lejos de los roles tradicionales.

Ahora, en Déjame Salir, la temática resulta muy familiar en su configuración porque utiliza los elementos de aquellos clásicos del género del terror, como asesinos sin rostro, un hogar remoto y aislado, personas que actúan como si fueran autómatas, una familia desconcertante, etc. Los miedos y temores expresados en todas estas películas de antaño estaban dirigidas y enfocadas principalmente a una sociedad blanca, dejando de lado a una parte minoritaria de la sociedad que cada vez ha ido teniendo un mayor protagonismo (La presidencia de Barack Obama es un claro ejemplo). Jordan Peele, de alguna forma, lo que ha conseguido es apropiarse de la estructura y el modelo de estas narraciones “blancas”, para contar los temores reales e inherentes a la experiencia negra en la sociedad estadounidense moderna, acentuado por el actual clima político con la llegada a la presidencia de Donald Trump.

Desde un inicio Déjame Salir establece una atmósfera misteriosa en un tono ligero y aterrador al mismo tiempo. Consigue equilibrar de forma inteligente sus tonos para proporcionar a los espectadores una divertida y aterradora sátira, donde aparecen momentos muy graciosos (destaco el sketch cuando el amigo de Chris, interpretado por LilRel Howery, denuncia su desaparición en comisaría) a partes iguales con otros verdaderamente terroríficos. Una magnífica película de terror muy bien elaborada. CALIFICACIÓN: 80/100

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