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El conductor de atracos como arquetipo en el cine

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conductor de atracos
Fuente: IMDb

¿Por qué se nos hace tan familiar ahora que el conductor de atracos sea el protagonista en Baby Driver?  ¿Cuál es el origen de este personaje? ¿Podemos considerarlo un arquetipo cinematográfico? 

El año pasado las audiencias se sintieron abrumadas y reaccionaron muy positivamente a la más reciente película de Edgar Wright, Baby Driver, siendo uno de los blockbusters más exitosos en la taquilla del año pasado. Fue igualmente alabado por la crítica debido a la originalidad de su propuesta.

En conjunto, con una muy memorable selección musical, y también gracias al carisma que dotó el realizador inglés a todo el universo ficticio que rodea la cinta.

Pero, seguramente, muchos sintieron que vieron este prototipo de protagonista en alguna otra parte: figura callada, expresión seria y nervios de acero para pisar el acelerador cuando el momento de escapar lo requiere.

Sí, seguramente muchos pensaron que el protagonista, Baby, era un plagio del personaje interpretado por Ryan Gosling hace algunos años en Drive de Nicolas Winding Refn. Sin embargo, esto está muy lejos de ser la realidad.

El arquetipo en el cine

Aunque existan muchos paralelismos entre ambos personajes, si algo tenemos que comprender de cómo funciona el cine es que a menudo crea sus propios arquetipos a través de los años. Es decir, reutiliza las mismas imágenes o figuras del pasado para hacer más fácil la capacidad que tiene el espectador de sentirse inmerso en una historia.

Muchas veces los directores tienden a repetir, reinventar y homenajear el trabajo de otros. Si creáramos una línea evolutiva nos daríamos cuenta de que el lenguaje visual empleado en casi todas las películas de la historia (desde la tercera década del siglo XX hasta la actualidad) deriva de un mismo ancestro comúnCiudadano Kane de Orson Welles.

Por eso está considerada como la mejor película de la historia. Tiene un valor que trasciende a todo lo demás, al ser la que plantea un lenguaje visual que sería más tarde el prototipo moderno de una realización cinematográfica, tal y como la conocemos hoy en día.

Sin desviarme mucho del asunto que nos concierne: el personaje de Baby Driver, más que un plagio, podría simplemente ejemplificar una nueva capa en la derivación de un “arquetipo cinematográfico”. Comparte muchas de las características de otros personajes previamente utilizados por otros directores.

Cuando me refiero a la palabra “arquetipo” lo hago en el sentido más junguiano posible. Implica la preexistencia de un modelo con ciertos patrones que pueden ser copiados para una pauta. Dentro de los propósitos del cine se utiliza la palabra arquetipo para marcar un modelo universal de personajes que predominan en las historias.

El conductor de escape

Las semejanzas entre Gosling y Elgort no paran: ambos utilizan música pop como una herramienta de escape, son sumamente reservados para revelar piezas de su pasado, no nos referimos a ellos por sus verdaderos nombres y ambos poseen un marcado código de honor al mismo tiempo que se ven incapaces de escapar de una vida marcada por el crimen.

Todo esto también fue planteado por Walter Hill a finales de los setenta en una de sus mejores películas y clásico de culto, Driver. Nuevamente tenemos un protagonista callado, que es excepcionalmente dotado para las persecuciones de auto. Un alto profesionalismo materializado en un extraño código moral y a quien no conocemos por su verdadero nombre. En los créditos finales solo se refieren a él como The Driver.

The Driver es francamente una experiencia visual completamente atrapante, es una de las mejores películas de su director, con algunas de las escenas persecución en autos mejor fotografiadas y filmadas a través de efectos tradicionales en el género de acción. Los personajes no tienen nombres propios, cumpliendo con las propias características de lo que implica ser un arquetipo.

Su cierta simpleza no quiere decir que no tenga profundidad. El guion no deja de tener giros sorprendentes que le dotan de gran mérito, y por otro lado, su estética nocturna colores fluorescentes la vuelven casi hipnótica, es muy atractiva. Una pieza clásica digna de ser más estudiada más a fondo por las escuelas de cine.

En base a esto podemos ver de dónde Wright y Refn se inspiraron para sus creaciones. De hecho, el propio Refn potenciaría aun más la propuesta visual nocturna de Walter agregando luces de neón que emularan más una estética ochentera.  Pero ¿en que se basó el propio Hill?

Para responder a esa pregunta tendríamos que viajar a Francia exactamente una década antes de la película de Hill.

El verdadero origen de Baby como arquetipo cinematográfico.

Le Samourai es una película hecha por el muy subestimado realizador Jean Pierre Melville. Aunque no es una película de grandes escapes en autos, sí podríamos considerarla una de las más influyentes al marcar aquella pauta para el prototipo de héroe criminal con código de honor.

En Le Samourai, Jef Costello (Alan Deloin) es un frío asesino a sueldo sumamente habilidoso que se rige bajo un muy demandante estilo de vida de criminal. Se encuentra inmerso en su trabajo, marcado por un estado casi absoluto de aislamiento. Algo que es presente también en el protagonista de The Driver.

Aunque ya podemos encontrar marcadas diferencias, Hill tomaría muchos elementos de la dinámica entre la relación de Costello y el personaje femenino de Le Samouirai como base también visible para la trama de The Driver. Al igual que la forma que tenía Costello de huir y engañar a las autoridades en sus propias narices.

Como habrán podido comprobar, todo tiene una raíz. Este personaje de semblante serio y moralmente ambiguo que utiliza el conducir por la noche en autos y el crimen como un mecanismo de escape de la realidad, es un simple modelo que puede ser usado como arquetipo para contar múltiples historias.

Lo importante es no olvidar la fuente original.

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