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Crítica de Maudie, el Color de la Vida

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Imagen del trailer (Karma films)

La realizadora irlandesa Aisling Walsh dirige la película biográfica Maudie, el Color de la Vida, protagonizada por Ethan Hawke y Sally Hawkins. Se trata de la historia real de la pintora canadiense Maud Lewis, cuyas limitaciones físicas debidas a una artritis reumatoide no le impidieron ser una célebre artista, considerada pionera del arte naif. La película ha participado en numerosos festivales de cine, como Telluride, Sidney, la sección oficial de la Berlinale y el Festival de Cine de Toronto, donde fue recibida con grandes elogios en su premier internacional. Estreno 23 de junio.



Sinopsis: Maud Dowley es una vivaz mujer que sueña con independizarse de su protectora familia. Everett Lewis es un huraño pescador local que busca asistenta. Tras ver su anuncio, Maudie no tarda en mudarse a la pequeña y aislada casa de Everett para encargarse de las tareas del hogar. Pero lo que comienza siendo una difícil convivencia entre dos polos opuestos va poco a poco transformándose en una bonita historia de amor. Basada en hechos reales, la película cuenta la historia de la pintora canadiense Maud Lewis, de su relación con el que se convirtió en su inseparable compañero de vida Everett Lewis y de cómo sus sencillas pinturas llegaron a ser vistas y reconocidas por todos los rincones del país, convirtiéndola en una de las artistas folk más representativas de Canadá. Maudie, el Color de la Vida



Maudie, el Color de la Vida cuenta la historia real de la pintora folk canadiense Maud Lewis, cuyos cuadros de colores vivos, pinturas aparentemente simplistas llenas de pequeños detalles incongruentes, como un mundo sin sombras, hojas de otoño en paisajes invernales e incluso bueyes de tres patas, se convirtieron en todo un icono cultural, cuya influencia y legado sigue siendo muy valorado en la actualidad. Maud Lewis está considerada dentro del mundo del arte como una gran pionera del arte naif con innumerables colecciones grandes y pequeñas en toda América del Norte. No es de extrañar que su obra llegara a captar, por aquel entonces, la atención del presidente Nixon; de hecho, dos de sus cuadros fueron elegidos para permanecer en el interior de la Casa Blanca.

Maudie

La historia de Maudie, el Color de la Vida comienza aproximadamente a los 35 años de Maud. Tras la muerte de los padres, su hermano Charles vende la casa familiar. Se queda con todo el dinero para sí, se desentiende de Maud y la entrega al cuidado de su tía Ida (Gabrielle Rose). Con su tía vive enclaustrada, dedicada a las labores domésticas y con la sensación de inutilidad. Tengamos en cuenta que en aquellos años, una persona con ciertas discapacidades era tratada casi como si fuera una enferma mental. A pesar de la dificultad de movimientos por la artritis, nada la impide coger un pincel para dedicarse a su gran pasión, la pintura, algo que enfurece mucho a su tía porque lo considera impropio para Maud. Parece que estamos ante una versión del cuento de cenicienta donde Maud está encerrada, a la espera de encontrar a su príncipe.

Maud es una mujer tenaz, con las ideas muy claras sobre lo que quiere en la vida y a pesar de que tiene una discapacidad física importante, no será un impedimento para luchar por conseguir que no la traten como un bicho raro, lograr su independencia, un trabajo, tener tiempo para dedicarse a pintar, un marido y amigos, es decir, aspirar al mismo estilo de vida si ella no hubiera tenido una artritis reumatoide. Sin embargo, es tratada por su familia como si no pudiera valerse por sí misma, lo que obliga a Maud a salir de casa en busca de libertad y de su anhelada independencia.

La oportunidad llega un día en una tienda de ultramarinos, cuando escucha a un pescador local llamado Everett, en la necesidad de encontrar a una mujer que haga de cocinera, criada y sirvienta a la vez para su casa. Maud, con el anuncio arrancado del panel de la tienda, se presenta en la casa del pescador para ofrecer sus servicios. Tras varias negativas de Everett a su contratación, por considerar que una mujer con discapacidad no es una buena opción, al final accede debido a la persistencia de ella (en parte porque no tenia otro lugar a donde ir), y sobre todo, ante la ausencia de otras candidatas para ocupar el puesto.

Desde un principio Everett marcará unas duras y ofensivas normas a Maud, primero tienen preferencia los perros, luego las gallinas, y por último, ella como criada. Al principio observamos con cierta indignación cómo ella soporta todo tipo de insultos y humillaciones, quizás porque necesita un lugar donde vivir. Al mismo tiempo, deducimos que la actitud zafia de Everett puede ser como consecuencia de sus duras condiciones de vida y su estancia en un orfanato. En el fondo ambos tienen muchas cosas en común, la ausencia de padres, no han tenido una vida fácil y sienten rechazo e incomprensión por parte de la gente de su entorno.

    Este personaje tosco, grosero y odioso interpretado por Ethan Hawke bajo la forma de un horripilante, hediondo y apestoso sapo terminará por convertirse en un príncipe azul que permanecerá al lado de Maud el resto de sus días. La magnífica interpretación y el eficaz desempeño de Ethan Hawke, logra que la compleja personalidad de un hombre analfabeto, inseguro y en ocasiones abusivo pueda parecernos comprensiva, transmitiéndonos más compasión que irritación. Mientras que Sally Hawkins saca el máximo rendimiento a su hermosa y tierna actuación, capturando la alegría de vivir de la artista hasta en los momentos de mayor deterioro físico por el empeoramiento de su enfermedad. El palacio donde vivirán felices y comerán perdices, es una cabaña de 3×4 metros, sin agua corriente ni electricidad, situada en un bello y pintoresco rincón de Nueva Escocia.

Las largas horas al día que pasa Maud sola en la casita de campo servirán para sacar a la luz todo su talento, a profundizar en su mundo interior, y a dedicarse en un principio a pintar el interior de la cabaña y realizar pequeñas tarjetas como si fueran fotografías a color que pronto se convertirían en todo un éxito en la zona, para después crear lienzos más elaborados. Su popularidad iba in crescendo, hasta el punto que captó el interés tanto de la televisión como de la prensa escrita, y a la casita del matrimonio llegaban personas de todo el país para comprar sus pinturas.

 Maudie

Maud Lewis tenía una perspectiva muy singular sobre el mundo y, sus pinturas de flores, paisajes y animales, poseían gran transcendencia a pesar de su aparente simplicidad infantil. La pintura de Maud en realidad eran un reflejo de su propia vida sencilla, sin complicaciones y libre; por tal motivo, la directora Aisling Walsh y el escritor canadiense Sherry White sugieren en Maudie, el Color de la Vida que el arte y la vida de Maud eran un mismo concepto, por lo que conocer a la pintora es entender su arte.

La directora Aisling Walsh intenta retratar a la artista en una dimensión neutral para mantener un equilibrio en la historia que no se desvíe ni hacia la más absoluta miseria en la que pudo vivir el matrimonio, ni tampoco se dirija hacia un romanticismo excesivamente rosa y edulcorado. Además, Walsh trabaja con relativa mesura y templanza, como comprobamos en el tratamiento dado a una cruda escena de violencia doméstica. El comienzo de la trama con treinta y tantos años de Maud, poco antes de conocer a Everett, deja claro cuales son los verdaderos intereses de directora y guionista: contar la historia de la relación disfuncional existente en la pareja, y como el carácter indomable de Maud conquista poco a poco la insensibilidad e impasibilidad de Everett. Vemos una evolución en la vida de la pareja a lo largo del metraje, donde valores como la ternura, compasión y el perdón son la base de su sólida relación de amor.

A pesar de los esfuerzos y el buen hacer de Ethan Hawke para ponerse en la piel del rudo y tosco Everett Lewis, su elección para el papel creo que no ha sido muy acertada, debido a que es excesivamente guapo para el personaje, posee rasgos suaves y una imagen demasiado dulce y romántica como para que los espectadores se imaginen a Everett Lewis así en la realidad, sobre todo, cuando en los créditos finales vemos imágenes reales del matrimonio. CALIFICACIÓN: 75/100

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