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Outcast, un exorcismo fallido

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Exorcismos, posesiones demoníacas, entes sobrenaturales. Estos tres tropos del terror han sido vistos y llevados a los medios en los últimos tiempos en multitud de ocasiones, sobre todo en el formato cinematográfico. Desde El exorcista (1973) o Posesión infernal (1981) han ido haciendo gala películas reseñables como Stigmata (1999), Insidious (2010) o Expediente Warren (2013), y algunas menos memorables como La semilla del mal (2009), La posesión de Emma Evans (2010) o El último exorcismo (2010). Basada en el cómic de nombre homónimo escrito por Robert Kirkman, el famoso autor de The Walking Dead nos trata de contar una historia que se intenta alejar de los clichés de este tipo de producciones, ofreciéndonos un drama sobrenatural de mayor calado intimista en sus protagonistas. O, al menos, eso es lo que pretendía en su premisa inicial, porque realmente no lo consigue en ningún momento.

La historia arranca con Kyle Barnes, un joven que se ha visto envuelto en la polémica durante toda su vida. Una madre aparentemente bipolar lo maltrató durante su infancia, y no se puede acercar a su esposa e hija por una denuncia de violencia doméstica. En Rome, su pueblo natal, es considerado un monstruo, aunque trata de pasar desapercibido. Pero solo Kyle sabe la verdad, las cosas no son lo que aparentan y la conducta de su madre y esposa tienen un nexo oscuro en común. Kyle ha descubierto que tiene un don hacia estos seres poseídos que abundan en la ciudad, una habilidad que le permite ayudarlos y expulsarlos, aunque a veces tenga drásticas consecuencias. En busca de respuestas sobre su pasado, y para poder tener una vida normal, se embarcará con el reverendo Anderson, un predicador con sus propios demonios personales, en un camino que cambiará su vida y la del resto del mundo para siempre.

Outcast se caracteriza por optar por un punto de vista diferente al resto en este tipo de relatos. Más intimista, apegado el drama, mezclando temáticas más sociales como la violencia doméstica o el abuso sexual con un fenómeno paranormal como son las posesiones. Pero todo se va al traste al poco de empezar, creando una primera temporada muy irregular. Caracterizada por un ritmo lento y pausado, la trama se estanca desde el segundo capítulo hasta el final. Se preocupa más por darnos un caso diferente cada semana que en indagar sobre el tema que nos ocupa, sobre el porqué le sucede esto a Kyle, sobre qué son exactamente estas posesiones o por qué Kyle puede curarlas. Parece que los guionistas se quedaron sin ideas para una serie larga y tuvieron que meter todo el relleno desde el comienzo.

La vía del exorcismo, más que a un fenómeno paranormal, siempre ha estado ligada a cierto componente religioso. En Outcast no es para menos. Existe una comunión entre su elemento fantástico y la línea religiosa durante toda la serie, ambas conviven y se necesitan. Alusiones demoníacas, aliteraciones bíblicas repetidas contra el mal, símbolos de poder del mismo… Todo ello permanece intacto en Outcast, pero no funciona. El verdadero miedo que busca la serie es cuando explora el drama de enfrentarse a esa posesión, de cómo lo viven tus seres queridos y cómo puedes convivir tras ello. Ahí es cuando la serie mejora, cuando deja de centrarse en el impacto visual de “el caso de la semana” para indagar en la profundidad y oscuridad que rodea a todos sus personajes, para hacernos avanzar con ellos e ir dándonos alguna respuesta. Por desgracia, esto ocurre poco y a cuentagotas, hasta el episodio final de la temporada.

A nivel visual está muy bien cuidado, notándose de lejos que cuenta con una buena base presupuestaria. Una cabecera atractiva, unos efectos para las escenas de acción alucinantes, y las posesiones lucen intensas. La factura de la serie es impecable, la atmósfera cuidada te invita a entrar a la serie. Las actuaciones de la serie son correctas, con algunos conocidos como Philip Glenister (Life on Mars, State of play), Reg E. Cathey (The Wire) o Patrick Fugit (Gone Girl), pero no surge ninguna interpretación destacable, aunque puede que tampoco lo permita la serie. Todo ello no compensa esa trama soltada a cuentagotas con capítulos enteros aburridos o que directamente sobran, con personajes que no dejan de ser clichés andantes y tramas de simple relleno que no llevan a nada. Sufre lo que yo llamo el efecto The Walking Dead, el primer y último episodio de la serie son brutales, pero el resto baja demasiado el nivel como para hacernos mantener el interés. El juego del cliffhanger es muy peligroso y hay que saber jugarlo bien.

  • Titulo original: Outcast
  • Año: 2016
  • Director: Adam Wingard, Leigh Janiak, Loni Peristere, Julius Ramsay
  • Guion: Robert Kirkman, Adam Targum
  • Música: Atticus Ross
  • Fotografía: David Tattersall
  • Reparto: Patrick Fugit, Kip Pardue, Reg E. Cathey, Wrenn Schmidt, Kate Lyn Sheil, Philip Glenister, Gabriel Bateman, Jill Jane Clements, Pete Burris, Camden Flowers,Cameron Mills, Bonnie Cole
  • Productora: Fox International Channels

Valoración: 50/100

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