Swiss Army Man, nunca una flatulencia dio para tanto

El cine menos comercial posee siempre una gran ventaja para lograr sorprendernos con lo más inverosímil: nunca sabes por dónde va a salir o como puede terminar, nunca sabes si terminará siendo una joya lo que ves o una gran bazofia. Con la polémica surgida el año pasado, cuando gran parte del público abandono su proyección en el Festival de Sundance aunque fuera galardonada con el premio a mejor dirección, o el premio a Mejor Actor a Daniel Radcliffe (Harry Potter, Cuernos) en el Festival de Cine de Sitges mientras hace de un cadáver, hacen ya de Swiss Army Man una película con unos ingredientes que antojan su visionado.

La premisa del film es muy simple: Hank es un náufrago que lleva tiempo aislado en una playa desierta a la que de repente un día llega el cadáver de Manny. Hank y Manny se irán de viaje, dado que este último tiene unos poderes fabulosos con los que ambos pueden superar todo tipo de obstáculos. Y es que Manny, aunque sea un cadáver, tiene un resquicio de vida; una poderosa flatulencia sale de su cuerpo, puede ser utilizado como navaja suiza, como cantimplora o llevarte a través del mar cual lancha motora. Así ambos forjarán una hermosa amistad de lo más increíble y surrealista. Con un toque de la estética de Wes Anderson (El gran hotel Budapest) o el ritmo más alocado del querido u odiado Terry Gillian (Doce monos), esta película es un producto totalmente diferente no apto para cualquier paladar cinéfilo.

La cinta despliega todo un uso de chistes escatológicos guiándose por un tono hilarante y bastante surrealista para hablarnos de la muerte y sobre lo que se puede considerar vida, sobre la sobriedad de nuestra rutina humana, sobre la soledad que otorga un estilo de vida moderno. Podemos plantearnos a lo largo de la película si Hank está completamente loco o todo será una elaborada paranoia mental, pero lo que si nos queda claro es que la amistad forjada a fuego entre Hank y Manny es real, que ambos se han ayudado mutuamente, que ambos han encontrado lo que necesitaban. Manny simboliza la vida pese a ser una cadáver y cada detalle de sí mismo tiene un valor simbólico apasionante, sobre todo al ir observando cómo y por qué va cobrando fuerza y vida ese cadáver.

El mayor problema de Swiss Army Man viene a la hora de hacer balance entre la historia que cuenta y el número de chistes de pedos. La historia entre Manny y Hank es tierna por momentos, pero a veces el metraje se hace excesivo por unas historias secundarias que carecen de aporte para el total de la película. Personalmente, creo que como un corto-largo hubiera funcionado a las mil maravillas. El mensaje envuelto en esos gags de flatulencias y penes es interesante, el tramo central es el que te hace engancharte al film, pero el principio y el final te dejan con un pequeño sabor agridulce al restarle credibilidad al total. Es valorable sobre todo su mensaje sobre la importancia de la amistad, del amor, la necesidad de ser uno mismo, la dureza de la soledad o el significado metafórico sobre estar muerto.

Destaca un impecable trabajo a nivel técnico para este tipo de producción. La música de Andy Hull y Robert McDowell repleta de voces a capella nos transporta a esos momentos de fantasía surrealista, la fotografía de Larkin Seiple mantiene unos planos reales dentro de escenas con efectos especiales y la edición de Matthew Hannam me parece gloriosa. Tanto Daniel Radcliffe como Paul Dano (Guerra y paz, Little Miss Sunshine) consiguen que sigamos pegados a sus aventuras y peripecias durante los 95 minutos para ver como se forja esa peculiar amistad de la que somos testigos y hacia donde nos conduce. Dan Kwan y Daniel Scheinert nos proponen en su primera película una historia repleta de fantasía, llena de amor y drama a partes iguales, aderezado con esos chistes infantiles sobre pedos que nunca dieron tanto de sí. Una película que invita a la reflexión sobre la vida, sobre lo que verdaderamente nos hace felices pese a no ser lo correcto e impuesto por la sociedad.

  • Título original: Swiss Army Man
  • Año: 2016
  • Duración: 95 min.
  • País: Estados Unidos
  • Director: Dan Kwan, Daniel Scheinert
  • Guion: Dan Kwan, Daniel Scheinert
  • Música | Fotografía: Andy Hull, Robert McDowell, Larkin Seiple
  • Reparto: Paul Dano, Daniel Radcliffe, Mary Elizabeth Winstead, Timothy Eulich, Richard Gross, Marika Casteel, Aaron Marshall, Antonia Ribero, Shane Carruth
  • Productora: Cold Iron Pictures / Tadmor / Astrakhan Film SB / Blackbird Films

Valoración: 71/100

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