Inicio Economía PYMES en tiempos de crisis

PYMES en tiempos de crisis

62
0
Compartir
Alberto Gracia, propietario de Atlántica 3.0 en la URJC durante el evento PYMES: ka construcción de un sueño

Las pequeñas y medianas empresas (PYMES) y autónomos conforman el 99’8% del tejido empresarial de nuestro país, según el último informe del Ministerio de Empleo y Seguridad Social (MEySS) de octubre de 2017.

A pesar del dominio de las PYMES sobre las grandes empresas, éstas últimas han experimentado un mayor crecimiento durante los años de la crisis económica en España.

Para Alberto, el CEO de Atlántica 3.0 “La crisis trajo una nueva forma de vender y de ahorrar”. En su caso, la especialización y “la planificación de muchos años” fueron claves para la supervivencia. Comenzó con una tienda de comics y merchandising de diversas marcas, pero con la llegada de la crisis, la pérdida del poder adquisitivo del público hizo que el negocio corriese peligro.

Alberto decidió especializarse en la famosa saga de ficción Harry Potter y en la marca Funko Pop. Esta idea le ayudó a atraer a los clientes que buscaban unos productos concretos, y muy demandados, en lugar de malgastar recursos en productos que no interesaban a un sector importante de la población. Este pequeño empresario cuenta cómo la crisis le afectó también en el terreno laboral, ya que tuvo que reducir su plantilla y dedicar aún más tiempo al mantenimiento del negocio.

Estas consecuencias se pueden generalizar a todo el tejido empresarial español en esos años, aunque especialmente las PYMES, que generaron un 27% menos de empleo que antes de la crisis.

Alberto Gracia, propietario de Atlántica 3.0 en la URJC durante el evento PYMES: ka construcción de un sueño

El efecto de la crisis se extendió por todo el mundo y afectó a todo tipo de empresas, pero con grandes diferencias. La situación en España era más acentuada por el excesivo endeudamiento de las empresas españolas, un factor que se relaciona con el tamaño medio empresarial del país. Las empresas más grandes pueden emitir bonos o acciones para no tener que pedir préstamos al banco; las PYMES, como la de Alberto dependen de estas entidades, y cuando estalló el sistema financiero se vieron sin ingresos. Por eso, en países como Alemania o Reino Unido, donde el tamaño medio de las empresas es mayor, la crisis no golpeó con tanta fuerza.

Entre los años 2007 y 2014 la facturación de las grandes corporaciones en España subió un 17% a pesar de la crisis, según el Barómetro B4 elaborado por la escuela de negocios IESE. Las PYMES sufrieron una caída del 31%, perdiendo competitividad con respecto a las grandes empresas. La diferencia se hace evidente al contrastar el índice de facturación de 2007, y el de 2014, con medio millón de euros menos por compañía. Los peores años para ambos grupos fueron de 2007 a 2009, pero las grandes corporaciones comenzaron a remontar mientras las PYMES seguían cayendo de forma más moderada.

Otro ejemplo claro de PYME que sobrevivió a los efectos de la crisis y que fue capaz de sacar beneficios de ella, es la hamburguesería Goiko Grill. Una pequeña empresa familiar dedicada al negocio de la cocina que consiguió la expansión nacional.

Comenzaron abriendo una hamburguesería en la calle María de Molina, Madrid. En dos años y medio, el dueño Andoni Goicoechea abrió seis restaurantes más en la misma ciudad. Dos de estos seis restaurantes son considerados franquicias, pero con matices: “no creemos en el concepto tradicional español de franquicia”. El matiz que le da a estas pequeñas franquicias es que todas ellas son dirigidas por personas cercanas a él. Un rasgo que las convierte en un negocio familiar que intenta mantener la cercanía con el cliente.

El crecimiento que experimentó su restaurante no fue gracias a grandes inversiones, ni a fortunas familiares. “Aquí todo ha sido con pasta nuestra, con lo que trajimos al principio –que fue una miseria- , pero nos permitió escoger el producto y reinventarlo hasta conseguir lo que somos ahora” añade Andoni.

Las franquicias como estrategia para afrontar la crisis

A pesar de la crisis que estaban sufriendo las PYMES en España algunas fueron capaces no solo de esquivarla sino que hicieron de esta un trampolín para impulsarse. Dejaron a un lado su posición de PYMES para convertirse en franquicias, las cuales permitían ciertas ventajas ante la adversidad económica. Las franquicias son un modelo de negocio que implica menor riesgo y mayores ganancias. El franquiciador cede su marca al franquiciado que, a cambio de un porcentaje de los beneficios y un compromiso de fidelidad para con la marca, podrá comercializarla para su beneficio.

Rebeca Martínez, una de las actuales copropietarias de la franquicia Smöoy cuenta cómo ha vivido la transformación de su empresa familiar en una franquicia. “Tanto yo como mis padres y mis hermanos nos consideramos una familia de heladeros humilde que siempre ha trabajado para poder vivir. Comenzamos como una pequeña empresa de helados artesanos y hemos conseguido posicionarnos como una empresa internacional”.

Rebeca Martinez, copropietaria de Smöoy en la URJC durante el evento PYMES: ka construcción de un sueño

Rebeca hace hincapié en que lo más importante es no perder la humildad a pesar de los logros conseguidos. Y que lo que más les ha ayudado a conseguir sus objetivos ha sido el autoaprendizaje: “Todos los errores nos ayudaban a mejorar”. Como bien explica, en ocasiones, se enfrentaban a situaciones que les quedaban grandes y tenían que saber a dónde acudir, y donde informarse.

Así la copropietaria de Smöoy afirma que es posible la transformación de una microempresa artesanal en una franquicia, siempre que sigamos ciertas estrategias que permitirán mejorar su posicionamiento en la economía española.

El potencial de las microempresas artesanas

Teniendo en cuenta que el sector artesano español cuenta con 38.577 empresas podemos decir que es un sector económico con gran potencial. Este tipo de empresas siempre debe perseguir un desarrollo hacia una posición de vanguardia productiva si quiere alcanzar dicho potencial. La regulación de este tipo de empresas la llevan a cabo las comunidades autónomas, encargadas de controlar las diferentes actividades empresariales a través de reglamentos, leyes y decretos.

Un primer paso que hizo que el sector artesanal se consolidara fue el desarrollo de Asociaciones de Artesanos, creadas para la defensa de sus propios intereses. Aunque para que estos cambios fueran efectivos sería muy importante mejorar el marco jurídico en el que se desarrollan estas actividades.

Es muy relevante la realización de estudios con periodicidad para poder confirmar o desechar tendencias. De manera que los artesanos entiendan que funciona en cada momento. Al igual que ocurre con la incorporación de las TIC, que permiten que  los productos artesanos vayan más acorde con el estilo de vida de la sociedad.  Así deducimos que las microempresas artesanas que quiera salir adelante en el siglo XXI deben estar al tanto de toda novedad que se les presente.

Tomando como ejemplo a la copropietaria de Smöoy, Rebeca Martínez, podemos afirmar que es posible la superación de las fronteras por parte de la artesanía. Es decir, abandonar “lo artesano” para adentrarse en otros territorios comerciales, un paso necesario si se pretende que la microempresa aumente su tamaño y sus beneficios. Un crecimiento también basado en la percepción por parte de los consumidores de los productos artesanos, ya que como bien dice Rebeca Martinez: “El consumidor es un jefe más de la empresa”.

De todo esto se  que una microempresa artesanal puede crecer cuanto quiera, siempre y cuando sea capaz de adaptarse a las exigencias del mercado. Un ejemplo muy claro es la ya analizada empresa de helados Smöoy. La cual no sólo sobrevivió a la crisis de las PYMES, sino que terminó convirtiéndose en una franquicia conocida en toda España.

En resumen, las PYMES en España se enfrentan a grandes retos, en palabras de Alberto (Atlántica 3.0) “hay que tener valor para crear una empresa y no tener miedo al fracaso porque aunque estemos en un país que pone muchas trabas a la creación de pequeña empresa”. La dedicación, el esfuerzo y la especialización son algunas de las claves para asegurar el futuro de la empresa en tiempos de crisis.

La experiencia de Rebeca nos muestra que, según ella misma afirma: “sí es posible”. Las franquicias son un modelo de negocio que ofrece ciertas ventajas ante la crisis, debido al menor riesgo que implican para el propietario. Es un modelo asequible para negocios familiares como el de Rebeca, que ha conseguido posicionar a Smöoy en los mercados internacionales, partiendo de la base de un negocio familiar artesano.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here