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¿Verde que te quiero verde?

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Este año he comenzado el último año de universidad, fue curiosa mi reacción cuando dentro de la oferta de optativas encontré la asignatura de fármacos naturales y fitoterapia. Al principio mi rechazo fue máximo, más bien estaba en contra de que en una universidad y en una carrera de ciencias de la salud se promocionaran terapias alternativas, pero en estos momentos mi opinión es un poco diferente.

La fitoterapia, para quien todavía dude que es, son los remedios de toda la vida (también conocidos como los remedios de la abuela) y para nada sustituyen a vacunas, tratamientos contra el cáncer, una buena alimentación o en cualquier enfermedad crónica o mortal.

La fitoterapia no está bien regulada en España, cualquiera puede dar un consejo y vender plantas medicinales. La mayoría tampoco contienen un prospecto en el que se le exija dosis y forma de consumo, efectos secundarios, posibles interacciones con la alimentación u otros fármacos, para que está indicado y si está estudiado su efecto. Aun así, cosa que no pasaría con los medicamentos, pensamos que son mucho más seguros por el hecho de ser naturales, parece que son inocuos y que las cantidades de consumo no repercuten en los efectos negativos sino que más bien todo son ventajas.

Pues bien, esto no es cierto, la mayoría de los medicamentos son compuestos aislados de las plantas para evitar que otros componentes tengan efectos secundarios. Por ejemplo, la morfina (uno de los analgésicos más potentes) proviene de una planta natural que es la dormidera/amapola, que en cantidades incontroladas puede resultar mortal, pero en cantidades pautadas por un médico y sintetizada puede ser de gran ayuda en determinadas enfermedades que presentan un dolor muy acusado.

La fitoterapia presenta una opción en países menos desarrollados y con poco acceso a fármacos, también hay que tener en cuenta que los ensayos clínicos que se han hecho para ver las propiedades de las plantas son escasos y muchos de ellos están mal formulados. Por lo tanto, mi recomendación es el medicamento antes que la planta, evitar teorías conspiratorias (como la de las vacunas y el autismo) y en caso de consumir alguna planta informar a su médico si toma otro medicamento. Siempre debería de estar pautada/consultada por un profesional de la salud y nunca a nuestro libre albedrío. Y para aquellos que piensan que las plantas es una forma de dar la espalda a las farmacéuticas y a sus grandes beneficios, les recuerdo que la fitoterapia tiene un negocio de alrededor de 4.500 millones de euros al año en España.

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