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‘La Vida de Calabacín’, una obra de arte de Claude Barras

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Siempre se ha denostado el cine de animación como un simple entretenimiento para niños. Aunque varias películas como “Del Revés” o “Up” sigan llevando la contraria a esta afirmación, esto se sigue sucediendo un estreno animado tras otro. Lo bueno es que algunas personas como Claude Barras siguen decididas a llevar la contraria al mundo, haciendo joyas animadas como La Vida de Calabacín: un cuento moral que pueden disfrutar tanto niños como adultos.

Basada en la obra Autobiographie d’une courgette del escritor francés Gilles Paris, la cinta nos presenta a Calabacín, un niño que ingresa en un hogar de acogida tras la pérdida de su madre. Aunque al principio parece todo un nuevo medio hostil, pronto Calabacín descubrirá el valor de la confianza, el amor y la verdadera familia. Un film que ha recibido merecidamente el premio del público en el Festival de San Sebastián, dos premios Cesar, otros dos Annecy y ha sido nominado tanto en los Globos de oro como a los Oscar.

No es nada fácil plantear una historia tan dura como esta y con una temática tan profunda. Y encima sin escatimar en situaciones tristes. La Vida de Calabacín es una historia preciosa, divertida, dura y emotiva, que nunca llega a ser sensiblera. La mirada de un niño será divertida, positiva y humana, de que todo termina resultando de forma feliz. Mientras que vista desde la perspectiva adulta puede ser demoledora. Muestra la peor cara como seres humanos y referentes de nuestros niños. Muestra las maldades que somos capaces de hacer ante una criatura indefensa. Todo ello sin escatimar en un humor inteligente y dejando de lado un drama de niños abandonados.

De forma concisa y directa, de ahí sus apenas sesenta minutos de duración, es una bofetada para cualquier espectador. Claude Barras nos mete en algunas situaciones agrias, buscando el lado menos oscuro y más sutil. Busca la belleza pero sin quedarse en lo políticamente correcto, aunque simplificando capas de guion. Por mucho que haga más llevadero todo, quién quiere leer entre líneas llegará a emocionarse y a odiar un poco el mundo. El director consigue llevar su historia de forma tierna y divertida. Un ritmo tranquilo nos mete de lleno en este tema tan poco tocado en el cine, con toda su dureza y cuestiones importantes.

Uno de los grandes atractivos de La Vida de Calabacín es su animación. Su composición a través de stop-motion (lejos de las maravillas alucinantes de Laika Animation) es perfecta para remarcar la sencillez de su historia. Para ello Claude Barras eligió un estilo de marioneta Jiri Trnka que hemos visto bastantes veces con Tim Burton; con grandes ojos, caras redondeadas, cuerpos pequeñitos y orejas diferenciadas. Con todo ello consigue otorgar una mirada sensible y tierna sobre sus personajes. Así nos entran fácilmente por los ojos directos a nuestro corazón.

Es de agradecer a los creadores que a veces puedan aparecer productos como este. En poco más de sesenta minutos damos una mirada sensible a temas como la orfandad, el acoso, la violencia infantil o la familia. Todo eso sin dejar de lado un poco de humor y diversión. La animación cuidada, el mensaje final tan evocador y la simple historia nos dejan la patata calentita y llena de amor. Es hora de que conozcáis a Calabacín.

  • Título original: Ma Vie De Courgette
  • Año: 2016
  • Duración: 66 min.
  • Director: Claude Barras
  • Guion: Céline Sciamma, Germano Zullo, Claude Barras, Morgan Navarro (Novela: Gilles Paris)
  • Música: Sophie Hunger | Fotografía: David Toutevoix
  • Productora: Coproducción Suiza-Francia; Rita Productions / Blue Spirit Animation / Gébéka Films

Puntuación: 90 / 100

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